sábado, 15 de agosto de 2026

Flying to Chisinau...

No se si decir que hoy he amanecido, o anochecido, porque despertar a las 4.15, ¡no son horas, Tarom! ¡No son!

Total, iba a tener sueño sean las 4.15, 4.30 o 4.45, por lo que prefiero tomarme las cosas con calma (y más a estas horas).

Al aeropuerto tengo como unos 15 minutos andando, asi que la idea es salir de casa a las 5, para acabar saliendo a las 5.10 entre una cosa y otra (y se ve que el agua del grifo no era del todo potable...ajajaja), y estar en la terminal de salidas para las 5.30. Son 2 horas y media antes del vuelo, por lo que voy con buen margen para hacer todo sin correr. ¡Vámonos de paseo!



Llegar al aeropuerto no es nada complicado, y estando alli, enseguida veo en el cartel los números de mostradores de facturación. Todo va rápido y sin problema alguno en este tramo (aunque miran mi pasaporte varias veces... ¡qué te apuestas a que es la ñ!)


Siguiente punto... el más temido... el control. Lo bueno es que ya no hay que sacar todo lo electrónico, por lo que no parezco Doraemon tras haber vaciado un Media Markt. Mis pertenencias pasan sin problemas. A mi en cambio me dan un masaje mañanero... pero ¡que voy a esconder tras un niki de tirantes de esos de tela de correr de Decathlon, y unos pantalones de los de seda, que es como llevar una sabana fina, y crocs...! Tras el masaje hecho allí mismo después de pasar el arco, he podido coger todo e ir a la siguiente prueba: el control de pasaportes.

En el control de pasaportes, vuelven a mirar el documento como si algo hubiera en el... (maldita ñ), pero el mayor de los problemas es la altura que tienen siempre estos mostradores; ¿es necesario hacerlos siempre de 1,70 de altura??

Quitando ese pequeño detalle de que solo me ven el moño (y porque lo llevo alto), pasamos esta siguiente prueba también sin problema. Ya solo nos queda ir a comprobar que la puerta no se ha movido de su sitio, y coger asiento para esperar. Y por cierto, el embarque, como otros medios de transporte cogidos, super puntual.


Siguiente prueba: el vuelo. Ya cuando estábamos embarcando, se veia que aquel tubo no llevaba a ningún avión. En efecto; hemos llegado a un bus en pista. Montamos y enseguida esta todo el mundo dentro... es decir, vamos 4 y el tambor.

El autobús se mueve por la pista, y de lejos veo 2 avionetas de hélices. No tengo pruebas, pero tampoco dudas; una de esas es la nuestra.


Y así es, el autobus ha parado frente a una de ellas, y... ¡montando! (No han sido ni 5 minutos lo que hemos tardado en entrar tod@s al avión y se ha escuchado el: boarding completed. Nos vamos para Chisinau (con esto confirmamos, somos 4 y el tambor).




El vuelo es de una hora (y voy sola en mi fila... de milagro no voy sola en el avión). Cuando llegamos toca la siguiente prueba (muy temida): que el equipaje salga... y es que yendo en avioneta, las medidas del equipaje de mano no son las mismas, mayormente porque no caben. 

Pero antes de cogerlas, hay que pasar control de pasaporte (con una ventanilla, una vez más, a 1,70 de altura... me ven el moño... sí, como ya he dicho, porque lo llevo alto). 

Y aqui, y en este tan peculiar momento, que es cuando se están pensandomsi dejarte o no entrar al país, descubro que es lo que les está reventando la neurona en cada que han mirado mi pasaporte... y es que la pregunta del señor policia de aduanas, traa comentar con su colega es: que ¡a ver si Bilbo es Bizkaia!... ajajaja!... (a ver, podríamos ser cualquier parte del mundo si nos lo proponemos, que somos de Bilbo... pero, sí, por ahora, nos ubicamos en Bizkaia. ¡Sello conseguido! 


Llegar, coger un bolt y al hostel... que me atiendan rápido que muérome de sueño!... ajjaja. 


Tal y como lo había hablado con los del hostel, he podido llegar y dormir un rato, que la verdad ha servido de carga de pilas.

Pero sin duda, ha habido una cosa.que ha sido mucha más carga de pilas que una cabezada... y es que no hay como llegar a un hostel en Chisinau... y que en recepción te den esto:


Mila milioi esker (thank you very very much) Pasi, por este regalo de cumpleaños que me he encontrado en el hostel. Es una maravilla estar a miles de kilometros de tu casa, y que un buen amigo que conociste en un free tour en Uzbekistan, te deje un detalle así. Me encanta la bolsa (¡soy yo levantando la pierna por el mundo!!), por supuesto me encanta tener la versión de El Principito en Ucraniano, y te aseguro que voy a disfrutar de esas dos cervezas (o de una, y la otra ira a mi gran colección). ¡Te debo un par de cervezas en Euskal Herria!!


Y es que estas son las cosas que enriquecen la vida; como alguien que conociste hace un año, puede llegar a ser tan del día a día... como si nos conociesemos de siempre. Compartimos dos buenos hobbys: viajar, y por supuesto, la cerveza. Y una mente abierta para encontrar gente por el mundo. Una vez más, Eskerrik asko!!

Y con la ilusión de llegar a un lugar así, me voy a hacer lo que siempre hago cuando llego a un nuevo lugar: un escaner sin rumbo.



Así encuentro varias cosas que suelen ser parte de mi primer objetivo: un par de postales de Chisinau, y el libro de El Principito en moldavo... ya van 3, con el regalo de Pasi, en la maleta... pero todavía tengo mucho espacio, así que no hay miedo (puedo facturar 23kg... y tengo 6... anda que no hay margen! Jajaja, pero bueno, vamos a pensar que todavía nos quedan cervezas de: Rumanía, Moldavia y Grecia... no se me hace nada difícil a mi llegar a los 23kg (en lo que a equipaje se refiere... )


Y así sigo hoy... sin dar importancia a las calles que recorro, si bien encuentro cosas muy interesantes.... pero no tengo ninguna intención de saber donde estoy, y a donde voy... im just... wandering around...





Y así vuelvo al hostel, a estar un rato en la sala común, cenando (o bueno, para nosotras podría ser hora de estar merendando en uns tarde de verano) y hablanso con tod@ aquel que coincide en tu mesa, entre ellos, un chico de macedonia del norte, que sabe decir eskerrik asko... jejeje (y sabe bien que Basque Country is not spain... oso ondo...ajjaja)

Si hay algo que me gusta de quedarme en hostels, es ese ambiente que se forma en la zona común, donde un montón de viajer@s solitari@s nos acabamoa juntando alrededor de una mesa para tener una conversación como la que tendría con tu amig@ de toda la vida. 

Hay una idea muy equivocada de que un hostel es solo para gente joven... y cuando empiezas a viajar sol@ y quedarte en ellos, te das cuenta de que tu compañera de la litera de arriba hace tiempo que se jubiló, de que aquella con la que hablas en la mesa te saca 10 años... y de que el comedor reune a gente estilo puzzle: de 18 a 99 años. 

Cuando empiezas a viajar así, te das cuenta de que no hay edad para la aventura... más bien la posibilidad de poder hacerlo (sea económicamente, temporal, anímica o físicamente).


Compartir habitación tiene sus contras (y elegir una habitación de 4, solo mujeres... ayuda a paliarlas... jejeje), pero sin duda, en todas mis aventuras me gusta pasar unos día en un lugar así... porque tod@ aquel que conozco, puede que sea una amistad para toda la vida... y sino... solo recordad que cuando he llegado a Chisinau, he tenido uno de los primeros regalos de cumple, de este 2026!).

Ahora solo queda descansar, que mañana sí, empieza el conocer Chisinau, sabiendo a donde voy... y lo primero será, un free tour!

Tamagotxi Moldaviara helduberri...

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