Como es costumbre en los vuelos transcontinentales/transoceanico duermo y despierto si saber si amanezco, atardezco, o que. La cosa es que aguante casi sujetandome los ojos a que nos sirvieran la cena, y después he caido hasta que me han despertado sirviendo una especie de snack, cuando quedaba algo menos de una hora para aterrizar. No esta nada mal! Puedo decir que el primer tramo se me ha pasado volando y... volando.
Llegada al aeropuerto de Estambul, ya viejo conocido. Lo primero que hay que hacer es pasar otro control. Ha pitado y me ha tocado control aleatorio de... a saber que, porque no me lo han dicho, pero han pasado el papelito.A todo esto, se me habia olvidado que habia gastado mi último euro en una botella de agua, asi que me han retenido mochila y requisado el liquido elemento; nada grave🤣
La escala es de dos horas y media aproximadamente, una duración buena para poder pasar el control de conexión internacional sin ningún estrés y no aburrirme esperando. Además, son las 6 de la mañana, no son horas para tomar una cerveza mientras espero.
El embarque empieza en hora, nos sentamos en hora, llegamos en hora... ha sido una larga pero fácil vuelta.
Ahora sí, la aventura de 2025 ha acabado. Recuerdo como salí en julio, tras haber defendido y conseguido la plaza de la universidad, rumbo a Múnich, el pueblo que nos espera cada verano. Allí disfrute de Moove, del rio, de Eustakia, de bailar en la calle, de los eslovacos... junto a Irati, a la que ya he enganchado al pueblo.
El 30 de julio cogí el vuelo a Urgench, lo que haría que comenzara mi aventura por Uzbekistán. Visite Khiva, Buhkara, Samarcanda, Tashkent y Andijon, recorriendo el pais en tren y conociendo a una gran cuadrilla que jamás se me olvidará; fue un gran cumpleaños celebrándolo junto aquellos desconocid@s que se volvieron grandes amig@s con l@s que compartí gran parte de mi viaje. Y que decir de esa improvisada boda en la que baile como loca con Monike y su cuadrilla. Sin duda Uzbekistán es especial, y estos momentos lo hicieron más especial aun.
El cruce de frontera a pie era algo que me preocupaba, aunque días antes, Irina y Lolo me dijeron que era un paso fácil; y así fue... es curioso cruzar una frontera a pie.
Así me recibió Kyrgyzstan, lugar donde conocería a Beto, Bakir, Russel y Ekmat... y sobre todo a las montañas. 10 días de ruta y desconexión total. Una gran oportunidad para estar con una misma. Allí conocí a Sophia, James y otr@s tant@s que hicieron de esos momentos especiales. Era un reto, y conseguí hacerlo!
El caos del aeropuerto trajo esperanza en el ser humano, con el equipo tranquilidad y mi gran ayudante; eskerrik asko una y mil veces más.
Y los últimos dias en Bishkek, dieron el punto y final a esta aventura, siendo dias de relax.
29 de agosto y vuelvo a cruzar la puerta de mi casa, aquella que cerré en julio. Traigo de vuelta una maleta llena, pero sobre todo llena de aventuras, de recuerdos , de grandes amig@s.
Un verano más que termina, y una cabeza que empieza ya a maquinar el siguiente. Pero esto es otra historia, y deberá ser contada en otra ocasión.
Tamagotxi 2025 end....











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